Fooga

Fecha y Lugar: 2019, Valladolid.

Autores: MADE.V arquitectos – Manuel Cuadrado Señorans, Álvaro Moral García, Daniel González García

Colaboradores: Juan Antonio Puertas Bartolomé

Premios: Mención Honor XI PREMIOS COACYLE

 

El encargo de una reforma para una tienda de zapatillas se plantea en realidad como un espacio que refleje las aspiraciones de un marca local, juvenil y contemporánea. Un cliente con tres ideas claras de su estilo de negocio: libertad, buen rollo y sencillez. Este proyecto plantea, por tanto, una respuesta a su idea de negocio.

El proyecto nace de la idea de compatibilizar en un solo lugar: tienda, oficina, centro logístico y taller de diseño. La marca, nacida de manera online, necesitaba tener un espacio-reflejo del ‘modo multitarea’ de los negocios contemporáneos asociados a la generación millenial, un espacio del ‘yo me lo guiso, yo me lo como’. Esta nueva generación de emprendedores busca una manera de adaptar su modo de vida a una idea concreta de comercio y, como tal, los arquitectos debemos dar respuesta a eso que estos nuevos clientes demandan. De hecho, la hibridación de usos e industrias, la transformación de los entornos construidos o, como es este caso, la respuesta arquitectónica a un concepto de marca o vida serán algunos de los espacios de trabajo de una nueva generación de arquitectos.

La estrategia llevada a cabo en la intervención propone la manipulación de los dos muros medianeros, que contaban una geometría diversa. La medianera principal, eje conceptual del proyecto, contaba con numerosos entrantes y salientes fruto de múltiples interacciones infraestructurales y múltiples reformas sin reflexión acontecidas.

El proyecto propone convertir esta en un muro-escaparate, mediante la regularización de todos sus desfases y la articulación de su superficie basada en la generación de numerosos nichos discontinuos. Se genera así un lienzo neutro que cede la importancia al producto, verdadero protagonista de la intervención. Así mismo, la escasa anchura de la crujía del local no permitía disponer de un espacio de escaparate al uso, por ello se incorpora el mismo al aprovechar la profundidad del local al añadir el logo al diseño del propio espacio.

La medianera opuesta, sin embargo, se concibe como un espacio multiforme y equipado que integra en su interior tres elementos fundamentales. Una separación no física, pero si conceptual entre el espacio comercial y el espacio creativo, lograda a través de la compresión espacial de la imagen corporativa. Por otro lado, los espacios servidores: el baño, el probador, el almacén y la caja de cobro. Este muro grueso permite colocar gracias a su menor altura, las instalaciones necesarias de ventilación y climatización.

La materialidad, por imperativo económico se resuelve mediante tres elementos: madera de abeto, una solera básica de hormigón y el blanco. Estos se combinan con espejos, vegetación y el propio producto textil a la venta, aportando un toque de contraste y color que genera en el local un ambiente más cálido y acogedor.